Las miradas en vuelo de gaviotas
Sobre ti pasean, Te ignoran.
Flor indeseada de obesas espinas,
De polen fermentado
De ocasos pétalos moribundos.
Hijos tras hijos desaparecieron la figura
De tu cuerpo y de los recuerdos juveniles
De aquel que cada noche, inconsciente,
Duerme a tu lado, en el pedacito de cama
Que tú le dejas.
A diario amargas más tu vida
Viendo en el espejo, ilusionada,
La mujer de antes.
De repente te hablan, en desorden, unos pasos
Sedientos, hambrientos que se acercan,
Y como enredaderas se aferran a ti
Sus seis brazos que apenas si pueden abrazarte.
Bajas la mirada y la vuelves al espejo…
Divina mujer con sobrepeso.
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