lunes, 26 de abril de 2010

Y aunque ya no estas, Andrea de Voz

De esa forma que aunque se espera conscientemente,
no se comprenderá jamás,
te vas sin dejar semillas en el mundo,
pero dejando huellas perdurables en este corazón que siempre supo quererte,
sin reproches porque nunca me sentiré tan afortunada como para hacerlo,
ni tan desdichada como para permitirlo,
por que en mi quedan todos y cada uno de los recuerdos
que me permite esta injusta memoria que a veces tengo.

Por que alguna parte de mi revive con tu partida,
es que se siente tan sublime y hermoso,
tal cual se lee un poema al que se le pronostica final feliz,
como dulce fragancia, como…

Y es que todo se prosigue,

No pudo nunca una mujer tan llena de virtudes,
procrear un alma que de ellas carezca
y aunque el cuerpo se equivoca y se corrompe en su afán de vida,
es el corazón quien renace en la lucha.

Me podrán faltar amigos,
pero insignificante se vuelve, cuando tienes una verdadera familia,
Si hay algo que siempre ha influido en mi vida,
es saber que cuento con todos ustedes lejos o cerca,
siempre han estado hay, apoyándome, apoyándonos,
ni siquiera rencores pasados que nunca nos han pertenecido,
pero que de una forma nos afectado han hecho que eso cambie.

Y es que todo es importante,
así como siempre me hiciste saber que era para ti,
jugar contigo,
comerme tus locas comidas que siempre eran de lo mejor,
pelear por el paseo en la moto,
coger escondida tu maquina para escribir bobadas,
ayudarte a poner los “sellos”,
esperarte todos los días para que me llevaras al colegio
y obvio claro coger mis quinientos pesos,
siempre serán recuerdos que estarán ahí. 



Andrea De Voz

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